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miércoles, 8 de enero de 2014

POEMA DIA VIII/I/2014: Fragmento del libro "En el camino" Jack Kerouac.



POEMA DIA VIII/I/2014: Fragmento del libro "En el camino" Jack Kerouac.



Ego sum. William G. Congdon (Providence, 1912 - Milán, 1998)



Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!




martes, 7 de enero de 2014

JEAN VIGO: EL POETA ÁCRATA DEL CINE FRANCÉS.



JEAN VIGO: EL POETA ÁCRATA  DEL CINE FRANCÉS.





Aún recuerdo con gusto aquellas tardes de historia del cine impartidas por aquel profesor tan entrañable llamado Enric Ros, pero sobre todo recuerdo con especial nitidez el día que me hablo de un mediometraje llamado Zéro de conduite del director Jean Vigo. Para mi fue todo un descubrimiento que me sumergiría en la escueta pero a la vez intensa filmografía de este director que a posteriori  se convirtió en estandarte reivindicado por la nouvelle vage.
Cuantas veces soñé que lo que ocurre en dicho film ocurriese también en aquel colegio en cual estuve interno en mi temprana adolescencia...
Pero basta de entrar en el terreno personal y leamos lo que dice "Weblogía" de Jean Vigo:


Jean Vigo (París, 26 de abril de 1905 - París, 5 de octubre de 1934) fue un director de cine francés. Un poeta del cine. Su carrera como director fue una de las más breves de la historia. Sólo cuatro películas, cuyo tiempo total no sobrepasa los 200 minutos, constituyen su obra completa. Pero la importancia del cine de Jean Vigo ha sobrepasado la indiferencia inicial, convirtiendo a su creador en uno de los directores más influyentes del siglo XX. Se le conoce sobre todo por dos películas que tuvieron una gran influencia en el desarrollo posterior del cine francés: Cero en conducta (1933) y L'Atalante(1934).
Era hijo del militante anarquista español Eugène-Bonaventure de Vigo, de origen ítalo-francés, conocido con el sobrenombre de Miguel Almereyda (anagrama de "y a de la merde"), director del periódico Le Bonnet Rouge. Su padre fue arrestado y encerrado en la prisión de Fresnes, donde, en 1917, fue hallado muerto, estrangulado con los cordones de sus propios zapatos. A causa de la reputación de su padre, Jean debió adoptar un nombre supuesto, Jean Sales. Entre 1918 y 1922 fue alumno en un internado de Millau, experiencia en la que se basó para rodar su película Cero en conducta.


Su primera película, el mediometraje mudo À propos de Nice (1930),  financiada por su mujer, Elisabeth Lozinska, con quien se había casado tras terminar sus estudios universitarios Una sátira social que aprovecha el tema de un verano en la Costa Azul francesa para establecer sus intereses argumentales y artísticos: por un lado, las diferencias de clase; por otro, la innovación experimental.


                                                

                                            Los cinco primeros minutos ....




 Es una especie de ensayo fílmico de tono satírico que explora las desigualdades sociales de la Niza de los años 20, lanzando una feroz diatriba contra los veraneantes burgueses. En el filme colaboró con él el director de fotografía ruso Boris Kaufman (hermano del director Dziga Vertov), quien intervendría después en todas las obras de Vigo.Con frecuencia Vigo llevaba a Kaufman a pasear en silla de ruedas con una cámara entre las piernas y tapada por una manta (la silla de ruedas pasaba desapercibida en una ciudad como Niza). Así eran capaces de filmar a las personas sin que se diesen cuenta, que era lo que ambos buscaban porque eran partidarios de la teoría kino-pravda (cine-verdad).


En 1930, Vigo crea en Niza un cine-club llamado "Les Amis du Cinéma", donde programa, entre otras muchas, películas soviéticas. 

Su siguiente filme, de encargo, fue Taris, roi de l'eau (1931), un documental sobre el campeón de natación Jean Taris, destacable sobre todo por las tomas submarinas.



Cero en conducta (Zéro de conduite) es una obra mucho más personal. Rodado con bajo presupuesto, es un mediometraje de 45 minutos que narra la insurrección de los estudiantes de un internado contra sus estrictos profesores. Gran parte del argumento deCero en conducta se basa en los recuerdos de Vigo, que pasó gran parte de su infancia en internados. En sus escasos 44 minutos Cero en conducta es un compendio de recursos que subvierten el orden perceptivo. Desde la famosa secuencia de la guerra de almohadas en la que el uso de la cámara lenta, la iluminación expresiva y la música en reversa contribuyen a la construcción de una atmósfera onírica- hasta el uso de dibujos animados y gags tomados del recién desaparecido cine mudo, el filme sorprende por la frescura con que estos recursos son manejados por Vigo, quien los hace parecer como si fuese la primera vez que se utilizan en la pantalla. Gran parte del argumento de Cero en conductase basa en los recuerdos de infancia de Vigo. Tras la muerte de su padre, el pequeño Jean estuvointernado durante cuatro años en un colegio de N√≠¬Æmes. La severidad tradicional del sistema escolar francés dejó una huella imborrable en el alma del joven poeta, de la cual nunca pudo liberarse. De cierta manera, Cero en conducta es un intento por exorcizar los demonios que atemorizaron a Vigo durante su niñez. El filme es un canto al anarquismo infantil, y tuvo una gran influencia sobre la ópera prima de Truffaut, Los cuatrocientos golpes, una de las películas clave de la nouvelle vague. Considerada antipatriótica, la película estuvo prohibida en Francia hasta 1945.

             Mediometraje completo con subtítulos en inglés


Al año siguiente, en colaboración con Boris Kaufman, produjo su obra maestra, L'Atalante (1934).Tampoco fue bien acogida por la crítica ni por el público,  que Vigo no pudo ver acabada porque falleció de leucemia durante la etapa de edición. En la película se cuenta la historia de amor entre un joven marinero sin objetivos y su joven esposa. La acción transcurre en un pequeño carguero, donde la pareja recién casada se ve obligada a convivir con un viejo piloto, interpretado por Michel  Simon.Jean yJuliette contraen matrimonio y emprenden su viaje de bodas a bordo de L’Atalante, una barcaza de la cual Jean es capitán. Junto con el marinero Père Jules y un joven cabinero, la pareja navega por los canales cercanos al Sena. El largo viaje resulta aburrido para Juliette, quien ansía conocer la Ciudad Luz. Finalmente, Jean cumple el deseo de su joven esposa y la lleva a París. Allí la invita a un cabaret, en donde un vendedor ambulante coquetea con la joven. Celoso, Jean abandona a Juliette y zarpa dejándola sin un centavo. Sin embargo, la tristeza provocada por la separación será insoportable para los enamorados. L’Atalante es uno de esos filmes mágicos, cuya historia alrededor es tan apasionante y llena de contradicciones como la trama misma de la película. Filmada bajo condiciones climatológicas extremas, la cinta literalmente llevó a la tumba a su joven realizador, Jean Vigo, quien sucumbió víctima de una larga dolencia pulmonar tres semanas después de su estreno. Vigo no pudo conocer el resultado final de su trabajo pues la compañía productora reeditó el material mientras el cineasta agonizaba. La fría recepción que tuvo el filme en su estreno provocó que la Gaumont eliminara más escenas del filme, incluyera una canción popular en la banda sonora y le cambiara el título a Le Chaland qui Passe. Estos cambios hicieron que L’Atalante desapareciera casi para siempre. En los años 50, la revaloración de la breve pero importante obra cinematográfica de Vigo puso a L’Atalante de nueva cuenta en circulación. Sin embargo, las copias que supervivientes carecían de las escenas que dan al filme un tono casi surrealista. No fue sino hasta 1985 cuando se localizó en Londres una versión sin editar del negativo original. La reconstrucción se terminó en 1991 y así fue como, 57 años después, L’Atalante volvió a navegar, ésta vez siguiendo el rumbo marcado por su realizador. Se ha afirmado, con bastante justicia, que L’Atalante es la cinta que más se acerca a un sueño romántico. La extraña combinación de realismo y surrealismo de sus imágenes impregna al filme con un tono onírico que permanece en la mente del espectador tiempo después de terminada la proyección.



El director arriesgó su salud y su dinero en esta producción, que sufrió una serie de avatares similares a los que en su momento castigaron a Juana de Arco, de Dreyer. Entre 1934 y 1990, L'Atalante cambió de título, de música, de metraje y de escenas, a instancias de los productores, de los distribuidores y de la Cinemateca Francesa. Finalmente, el hallazgo de la primera versión en el Reino Unido, los archivos de la Frankilmdis, adquiridos por Gaumont, y una serie de entrevistas a parte de la plantilla que rodó la película, hicieron posible una versión más aproximada a la intención de Vigo.
Su legado combina el lirismo, el surrealismo, y una aproximación a la ideología anarquista. Aún conocedor de la gravedad de su naturaleza enfermiza, a su muerte, Vigo dejó más de una veintena de proyectos. Algunos con guión propio: Le métro, Lourdes; otros con guión ajeno: Le timide qui prend feu (Claude Aveline) y otros, adaptaciones de novelas: L'affaire peau de balle (George de la Fouchardière) o L'affaire Saint Fiacré (Georges Simenon). Cada año en Francia se concede el Premio Jean Vigo, que reconoce la independencia y la calidad.
Jean Vigo falleció en París de tuberculosis entrando en el Olimpo de los jóvenes mitos malogrados. Fue enterrado en el cementerio de Bagneux, en la capital francesa.


El estilo de Vigo, que bien puede calificarse como naturalismo poético, influyó decisivamente en directores de la talla de Jean Renoir y, más recientemente, Krzysztof Kieslowski. La fuerza expresiva y la naturalidad de sus imágenes hacen de L’Atalanteuno de los más bellos e inolvidables filmes sobre los misterios del corazón humano.


POEMA DÍA VII/ I/ 2014: "El ángel falso"- Rafael Alberti.



POEMA DÍA VII/ I/ 2014: "El ángel falso"- Rafael Alberti.

La fuente del Ángel Caído (parque del Retiro-Madrid-)  Ricardo Bellver (18451924




El ángel falso 


Para que yo anduviera entre los nudos de las raíces 
y las viviendas óseas de los gusanos. 
Para que yo escuchara los crujidos descompuestos del mundo 
y mordiera la luz petrificada de los astros, 
al oeste de mi sueño levantaste tu tienda, ángel falso. 
Los que unidos por una misma corriente de agua me veis, 
los que atados por una traición y la caída de una estrella me escucháis, 
acogeos a las voces abandonadas de las ruinas. 
Oíd la lentitud de una piedra que se dobla hacia la muerte. 
No os soltéis de las manos. 
Hay arañas que agonizan sin nido 
y yedras que al contacto de un hombro se incendian y llueven sangre. 
La luna transparenta el esqueleto de los lagartos. 
Si os acordáis del cielo, 
la cólera del frío se erguirá aguda en los cardos 
o en el disimulo de las zanjas que estrangulan 
el único descanso de las auroras: las aves. 
Quienes piensen en los vivos verán moldes de arcilla 
habitados por ángeles infieles, infatigables: 
los ángeles sonámbulos que gradúan las órbitas de la fatiga. 
¿Para qué seguir andando? 
Las humedades son íntimas de los vidrios en punta 
y después de un mal sueño la escarcha despierta clavos 
o tijeras capaces de helar el luto de los cuervos. 
Todo ha terminado. 
Puedes envanecerte, en la caída marchita de los cometas que se hunden, 
de que mataste a un muerto, 
de que diste a una sombra la longitud desvelada del llanto, 
de que asfixiaste el estertor de las capas atmosféricas. 

martes, 17 de diciembre de 2013

POEMA DIA XVII/XII/2013: Embriáganse, Charles Baudelaire



POEMA DIA XVII/XII/2013: Embriáganse, Charles Baudelaire



Guido Reni (Calvenzano di Vergato, cerca de Bolonia4 de noviembre de 1575 - Bolonia, 18 de agosto de 1642



Embriáganse


Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán: 
“¡Es hora de embriagarse! 
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, 
¡embriáguense, embriáguense sin cesar! 
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.

lunes, 16 de diciembre de 2013

POEMA DÍA XVI/XII/2013: "A quién pueda interesar"-Jose Emilio Pacheco



POEMA DÍA XVI/XII/2013: "A quién pueda interesar"
-Jose Emilio Pacheco-



Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez (Guanajuato8 de diciembre de 1886 — Ciudad de México24 de noviembre de 1957




A quien pueda interesar


Que otros hagan aún
    el gran poema
los libros unitarios
    las rotundas
obras que sean espejo
    de armonía

A mí sólo me importa
    el testimonio
del momento que pasa
    las palabras
que dicta en su fluir
    el tiempo en vuelo

La poesía que busco
    es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida


viernes, 13 de diciembre de 2013

POEMA DÍA XIII/XII/2013: SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO -NICANOR PARRA-

POEMA DÍA XIII/XII/2013: SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO -NICANOR PARRA-

René François Ghislain Magritte (n. 21 de noviembre de 1898, en Lessines, Bélgica - 15 de agosto de 1967, en Bruselas




SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO 

Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado. 
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos, 
Buscar peces, pájaros, buscar leña, 
(Ya me preocuparía de los demás asuntos). 
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol;
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.


De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)

jueves, 12 de diciembre de 2013

POEMA DÍA XII/XII/2013: EL AULLIDO, ALLEN GINSBERG.

                    POEMA DÍA XII/XII/2013: EL AULLIDO, ALLEN GINSBERG.

Paul Jackson Pollock (28 de enero de 1912CodyWyomingEstados Unidos - 11 de agosto de 1956Springs, Nueva York, 


AULLIDO
ALLEN GINSBERG
a Harold Solomon

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de
hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel
abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes
pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural
de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el
jazz.
Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los
techos de apartamentos iluminados.
Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la
tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.
Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del
cráneo.
Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el
Terror a través de las paredes.
Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New
York.
Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o
purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga
y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando
hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos
peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los
tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la
luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura
y una regia clase de iluminación de la mente.
Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo
Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas
estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz
del Zoo.
Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la
añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la
caja de música de hidrógeno.
Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de
Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de
los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos yyrecuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la
Sinagoga arrojada al pavimento.
Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas
postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas
de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.
Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y
fueron, sin dejar corazones rotos.
Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche
del abuelo.
Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos
instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.
Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios
visionarios.
Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños
pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.
Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al
brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un
barco para África
Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del
estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.
Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con
grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del
tabaco del Capitalismo.
Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose
mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan
también se deprimía.
Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de
otros esqueletos.
Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un
crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y
manuscritos.
Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor
Atlántico y Caribeño.
Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y
cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.
Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño
Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.
Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar
heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada
sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.
Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de
cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron
desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de
conciencia.
Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos
rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros
bajo los establos y desnudos en el lago.
Quienes iban a putas en Colorado por miríadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas,
semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes
vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o
con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta
estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también
Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, ddespertaron en un
repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados
Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de
desempleo.
Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta
en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.
Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo
azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.
Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de
los ríos de Bowery.
Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir
arpas en sus desvanes.
Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por
las jaulas naranjas de la teología.
Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incantaciones que en las
amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.
Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata, cola borsht y tortilla soñando con el
puro reino vegetal.
Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.
Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores
cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.
Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir
anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.
Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de
versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de
nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes,
o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.
Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados
en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni
siquiera una cerveza gratis.
Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el
sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de
vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el
whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del
silbido del vapor.
Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la
soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.
Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.
Quienes viajaron a Denver.
Quienes murieron en Denver.
Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.
Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el
Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y
los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.
Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y
el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.
Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger
a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la
sepultura o daisychain.
Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura
y sus manos y un jurado colgado.
Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaísmo en CCNY y subsecuentemente se
presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso
arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la
nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional,
ping pong y amnesia.
Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente
en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y
lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este,
salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y
rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla
cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro
fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el
último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido
en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora
alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa
animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados
con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.
Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y
atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y
establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater
Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente
a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para
conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del
ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de
volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra
del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un
eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con
el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil
años.