Un almacén de teatro,poemas, vídeos,curiosidades, pintura,música,fotografía y demás variedades que encuentro en internet. DISFRUTEN LAS MOLESTIAS
lunes, 18 de mayo de 2015
BREVIARIO XIX: "La tristeza"; Rosario Barros Peña
El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al lado del tazón de leche. Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los días, pero eso no es cierto. Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está encima de los muebles. La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas. El profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.
POEMA DÍA XVIII/V/2015: "Qué hago aquí"; Leonard Cohen
POEMA DÍA XVIII/V/2015: "Qué hago aquí"; Leonard Cohen
Qué hago aquí
No sé si el mundo ha mentido
yo he mentido
Yo no sé si el mundo ha conspirado contra el amor
Yo he conspirado contra el amor
El clima de tortura no constituye ningún consuelo
Yo he torturado
Aunque no hubiera existido la nube en forma de hongo
habría odiado
Escuchadme
Yo habría hecho las mismas cosas
aunque no existiera la muerte
Me niego a que se me sujete como a un borracho
bajo el frío grifo de los hechos
Yo rechazo la coartada universal
Como un ninfomaníaco que ata a un millar
en una extraña hermandad
Yo espero
a que cada uno de vosotros confiese
jueves, 14 de mayo de 2015
POEMA DÍA XIV/V/2015:"Sentimientos"; Juan Gelman
POEMA DÍA XIV/V/2015:"Sentimientos"; Juan Gelman
![]() |
| Eduardo Naranjo |
SENTIMIENTOS
como un grito finito como un pedazo escaso
como un vuelo de piedra de luz encadenada
desato mis caballos y anudo mi paciencia
las voces de la noche levantan sus dos voces
las ramas de la noche levantan sus dos voces
y miro el cielo abierto girar en su estupor
en su furor sereno devienen más desastres
y se desencadenan las bestias del amor
y cantan y no cocen maquiavélicos sastres
que unieron sin hilván tu corazón y el mío
y ligaron sus suertes con bárbaras dulzuras
sin decir que hace miedo hace hambre hace frío
y eso corrompe y mata las dulces ligaduras
esos bárbaros sastres atan las destrucciones
y rezan a escondidas a los pies de Satán
y revientan de un golpe los dulces corazones
y se beben la sangre y se ríen y se van
esos demonios negros como tu amor y el mío
con sus pústulas tiernas y su pura indecencia
desato mis caballos levantan sus dos sones
y miro el cielo abierto tu corazón y el mío
sin decir que hace miedo atan sus destrucciones
y revientan de un golpe hace hambre hace frío
BREVIARIO XVIII: “Un día regresaron a la tierra",Jacques Sternberg
“UN DÍA REGRESARON A LA TIERRA…”
Un día regresaron a la Tierra.
Y nos hicieron saber que nosotros no éramos ni animales, ni espíritus puros, ni seres humanos. Sino robots.
Robots de carne, ya que habían utilizado esta materia para fabricarnos. Además nos habían hecho a su imagen y semejanza, aunque muy groseramente, con prisas, sin cuidar los detalles. Ellos eran los únicos seres humanos de este planeta. Y lo habían abandonado hacía ya mucho tiempo, dejándonos en él. Porque eran indolentes y nos habían concebido industriosos, trabajadores, llenos de consciencia profesional y de ambición. Durante siglos habíamos sido, a nuestras propias expensas, los cuidadores de su Tierra.
Pero ahora ellos habían regresado.
Y en la mirada átona que nos dirigieron no había ni gratitud ni indulgencia.
Futuros sin futuro (Futurs sans avenirs, 1971), trad. Domingo Santos,
Barcelona, Dronte, 1977, pág. 49.
miércoles, 13 de mayo de 2015
POEMA DÍA XIII/V/2015:"No está el aire propicio para estampar mejillas.."; Gerardo Diego.
POEMA DÍA XIII/V/2015:"No está el aire propicio para estampar mejillas.."; Gerardo Diego.
![]() |
| Alejandro Ferrant |
No está el aire propicio para estampar mejillas...
No está el aire propicio para estampar mejillas.
Se borraron la flechas que indicaban la ruta
más copiosa de pájaros para los que agonizan.
Se arrastran por los suelos nubes sin corazón
y a la garganta trepa la impostura del mundo.
No está el aire propicio para cantar tus labios,
tu nuca en desacuerdo con las leyes de física
ni tu pecho de interna geografía afectuosa.
Las tijeras gorjean mejor que las calandrias
y no vuelven ya nunca si remontan el vuelo
y aquí en mi cercanía tres libros se aproximan,
abiertos en la página donde muere una reina.
Qué dulce despertar el del amor que existe
y qué existencia clara la del ojo que duerme,
velado por las alas remotas de los párpados.
Pétalos de difuntas miradas,
llueven,
llueven
y llueven,
llueven,
llueven.
Me sepultan los pies,
las rodillas,
el vientre,
la cintura,
los hombros.
Van a enterrarme vivo;
van a enterrarme vivo;
No está el aire propicio para soñar contigo.
BREVIARIO XVII: "Un artista del trapecio", F.Kafka.
UN ARTISTA DEL TRAPECIO
Un artista del trapecio -como se sabe, este arte que se practica en lo alto de las cúpulas de los grandes circos es uno de los más difíciles entre todos los asequibles al hombre- había organizado su vida de tal manera -primero por afán profesional de perfección, después por costumbre que se había hecho tiránica- que, mientras trabajaba en la misma empresa, permanecía día y noche en el trapecio. Todas sus necesidades -por otra parte muy pequeñas- eran satisfechas por criados que se relevaban a intervalos y vigilaban debajo. Todo lo que arriba se necesitaba lo subían y bajaban en cestillos construidos para el caso.
De esta manera de vivir no se deducían para el trapecista dificultades con el resto del mundo. Sólo resultaba un poco molesto durante los demás números del programa, porque como no se podía ocultar que se había quedado allá arriba, aunque permanecía quieto, siempre alguna mirada del público se desviaba hacia él. Pero los directores se lo perdonaban, porque era un artista extraordinario, insustituible. Además era sabido que no vivía así por capricho y que sólo de aquella manera podía estar siempre entrenado y conservar la extrema perfección de su arte.
Además, allá arriba se estaba muy bien. Cuando, en los días cálidos del verano, se abrían las ventanas laterales que corrían alrededor de la cúpula y el sol y el aire irrumpían en el ámbito crepuscular del circo, era hasta bello. Su trato humano estaba muy limitado, naturalmente. Alguna vez trepaba por la cuerda de ascensión algún colega de turné, se sentaba a su lado en el trapecio, apoyado uno en la cuerda de la derecha, otro en la de la izquierda, y charlaban largamente. O bien los obreros que reparaban la techumbre cambiaban con él algunas palabras por una de las claraboyas o el electricista que comprobaba las conducciones de luz, en la galería más alta, le gritaba alguna palabra respetuosa, si bien poco comprensible.
A no ser entonces, estaba siempre solitario. Alguna vez un empleado que erraba cansadamente a las horas de la siesta por el circo vacío, elevaba su mirada a la casi atrayente altura, donde el trapecista descansaba o se ejercitaba en su arte sin saber que era observado.
Así hubiera podido vivir tranquilo el artista del trapecio a no ser por los inevitables viajes de lugar en lugar, que le molestaban en sumo grado. Cierto es que el empresario cuidaba de que este sufrimiento no se prolongara innecesariamente. El trapecista salía para la estación en un automóvil de carreras que corría, a la madrugada, por las calles desiertas, con la velocidad máxima; demasiado lenta, sin embargo, para su nostalgia del trapecio.
En el tren, estaba dispuesto un departamento para él solo, en donde encontraba, arriba, en la redecilla de los equipajes, una sustitución mezquina -pero en algún modo equivalente- de su manera de vivir.
En el sitio de destino ya estaba enarbolado el trapecio mucho antes de su llegada, cuando todavía no se habían cerrado las tablas ni colocado las puertas. Pero para el empresario era el instante más placentero aquel en que el trapecista apoyaba el pie en la cuerda de subida y en un santiamén se encaramaba de nuevo sobre su trapecio. A pesar de todas estas precauciones, los viajes perturbaban gravemente los nervios del trapecista, de modo que, por muy afortunados que fueran económicamente para el empresario, siempre le resultaban penosos.
martes, 12 de mayo de 2015
POEMA DÍA XII/V/2015:"Haiku"; L.M.Panero
Si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que me he perdido en medio
del camino de mi vida,
y voy
preguntando a los hombres quién soy,
y para qué mi nombre,
si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta
si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte
si no es ahora que está como caído mi nombre al pie de mí,
y boquea,
y pregunta
a Dios por qué nací:
si no es ahora
¿cuándo moriré?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)




